El juego de roles

El rol en términos psicosociales supone el papel determinado que adopta una persona en un contexto social preciso, junto con la actitud y funciones que se derivan del mismo.
El éxito del juego de roles radica en adoptar el rol en vez de racionalizarlo mientras se juega. Es decir, cuando, por ejemplo, alguien tiene que desempeñar un papel de educador, es preciso que actúe como tal en vez de cómo se imagina que lo haría un educador.
Los beneficios del juego de roles son múltiples. Lo importante es NO aprenderse un papel sino vivirlo, de forma que se experimenten las propias reacciones al hacerlo.

Pues bien, empecemos, intentemos visualizar el papel de un: “agilitista novel”.

Un agilitista es una persona con perro que se interesa por una especialidad deportiva preciosa, comunicativa, intensa, armónica, socialmente muy constructiva para la persona y contribuye para que su animal se sienta más alegre, feliz y activo.
Después de un montón de tiempo entrenando y preparándose llega la deseada competición. Por primera vez llega a ver una prueba y siente y observa lo que en ella se vive… muchos le han hablado de conceptos, técnicas, modelos, guías, razas, y un largo etc., pero nadie le habló de uno de los temas más importantes a tener en cuenta en cualquier actividad deportiva: “El estrés y cómo gestionarlo”

Tal vez, solo tal vez, si hubiera tenido consciencia de este tema antes ni siquiera hubiera arrancado motores, las consecuencias pueden ser muy graves. El estrés es uno de los factores de riesgo más importante para la mayoría de las enfermedades más frecuentes que se manifiestan en el final de este siglo, presentándose tanto en trastornos del corazón, hipertensión arterial, cáncer, diabetes, alteraciones metabólicas, hormonales,…

El nuevo participante empieza a observar, apenas sin entender se fija que los niveles de tensión exceden los niveles de disfrute y cada error pasa de ser una información para mejorar, a ser meramente un fracaso.
Rápidamente descubre que hay quién cree que la forma más adecuada de afrontar una competición es en un estado muy elevado de excitación y activación. Y claro, el problema podría surgir cuando esta idea se trata de generalizar a todos los agilitistas por igual.
Tal vez no conozca las últimas técnicas de conducción por delante, pero si puede saber que no hay ningún tipo de apoyo experimental que demuestre que a mayor activación, mayor rendimiento, ni siquiera en los estudios de deportes que implican actividades que requieren fuerza, resistencia y velocidad. Tiene mucho más que ver con el punto de activación óptima donde se pueden proponer objetivos totalmente realistas y disfrutar plenamente de la actividad.
Esta persona es capaz de ver las diferencias individuales pero no llega a entender por qué compañeros suyos que entrenan muy bien pero que compiten bajo tal presión son incapaces de sacar partido de sus horas y horas de entrenamiento y esfuerzo, compitiendo por debajo de sus posibilidades.
Tal vez, lo que suceda, es que algunas personas no sean capaces de controlar el aumento de activación ante una competición y se pregunta por qué casi todos salen en ese estado… ya que el mecanismo que origina una sobreactivación genera una respuesta estresante que hay que saber gestionar correctamente.

Se sigue fijando…, ahora en los perros cuando entran a la pista, observa que algunos ejemplares manifiestan síntomas - cambios extraños como:

Reactividad, bostezos repetidos, temblores, caminar de un lado a otro, olfatear el suelo, estirarse como si acabaran de salir de un transportín, retiradas del contacto visual a su propio dueño, se sacuden como si estuvieran mojados, caminan muy lentos, esto y algunas más en cuanto a cambios comportamentales.

Ahora se pone a pensar en los cambios psicológicos y fisiológicos que pueden acompañar a estos síntomas y se pregunta… ¿Qué ocurre, por qué nadie habla de esto y/o se pone remedio para que los animales no se sientan tan mal?

Aunque uno no entienda de la especialidad entiende perfectamente de ética y respeto al perro, posiblemente le han vendido que el agility trata de fortalecer las conductas aceptables a través de la motivación y la economía de recompensas y refuerzos externos, pero no se entiende que si esto fuera totalmente cierto… ¿Por qué, en muchos casos, los guías ven siempre el vaso medio vacío? En una pista disponen de 18 a 20 obstáculos a realizar, muchos perros ejecutan limpiamente casi todos y, aún así, sus dueños salen muy enfadados, regañándolos,…

La persona nueva descubre en una competición que muchos de los trabajos no se desarrollaban para la consecución de aciertos (placer de alcanzar objetivos) “los errores de hoy son los aciertos del mañana” sino más bien para eliminar los errores (miedo al fracaso).

Entonces se pregunta… ¿La competición es un reto o una amenaza? …y llega a la conclusión: para algunos perros, lamentablemente, es una auténtica amenaza contra su bienestar emocional.

Le surgen idas y venidas de pensamientos: ¿Aquí qué es lo importante y quién?, ¿El fin justifica siempre los medios?, ¿Todo esto no se hacía para disfrutar con el perro? Entonces… ¿Por qué algunos animales no disfrutan?, ¿No es más importante tener conocimientos sobre aspectos que perjudican al perro que técnicas para guiarlos simplemente por un recorrido?,…pero es que ahora se aprende a gritos? ¿No se puede guiar desde la calma?,…

Durante horas sigue observando la actitud de los guías cuando arrancan y terminan el circuito con sus “amigos” los perros. En algunos de ellos fue donde más se percata de lo mal que se hacen las cosas y lo poco que se mira por el perro (último eslabón de la cadena).

Aún sin entender bien y comprender los motivos desde fuera se percata de lo siguiente:

- Algún perro decide irse de la pista porque su dueño en un momento determinado le ha pegado un desproporcionado grito o no puede con la situación estresante.
- Algunos agreden a sus dueños al terminar el recorrido. Pequeños mordiscos en brazos y piernas.
- Algunos ejemplares cuando están ejecutando un recorrido lo hacen con la cabeza baja, caminando lentamente, oliendo el suelo, mirando a todos los lados, con síntomas de estar nerviosos, no pueden mantener posiciones relajadas e incluso alguno necesita huir…
- Ocurría que cuando algún dueño le pide estar quieto delante del primer obstáculo el animal se rasca incluso bosteza, se levanta una y otra vez como si hubiera algo que le incomodara, surgen los ladridos excesivos que luego se callaban durante la actuación pero que, curiosamente, volvían a aparecer cuando saltaba el perro el último obstáculo.
- Perros que cuando terminan el recorrido se van pitando a la valla a gruñir a los perros que están fuera esperando, sus dueños se abalanzan sobre ellos para cogerlos antes de salir de la pista.
- Personas que lo primero que miran es el crono en vez de preocuparse por el estado emocional de su compañero que es quién lo ha hecho funcionar.
- Perros que no pueden terminar un recorrido por exceso de estrés y otros que salen con la cola totalmente entre piernas, orejas atrás, mirando al suelo mientras sus dueños salen manteniendo autoverbalizaciones negativas.
- Personas que siguen aumentando la excitación en sus perros una vez acabado el recorrido en vez de pasar a la fase de relajación.

Nuestro agilitista, desde fuera, llega a la conclusión que: se ponen pocos medios para que el trabajo deportivo que se hace contribuya a tener perros estables emocionalmente y éstos puedan ser socialmente competentes.

Tan importante es conocer el nivel adecuado de alerta a la hora de competir para rendir al máximo como en qué grado se controla esa activación originada, pero no solo en los guías.

Ahora seguimos jugando y nos imaginamos ser un: “agilitista experimentado”

Cuando la activación sirve a la persona como estímulo y fuerza motivante para dar una respuesta adaptada a la situación, entonces es que ha desarrollado el tipo de estrés adaptativo y constructivo (eustres), claro, por el contrario, debemos pensar que el agilitista que responde de forma descontrolada y con excesiva-activación, entonces es que ha desarrollado el tipo de estrés no adaptativo y negativo (distrés).
Un agilitista con experiencia trabaja su físico, estudia vídeos, aprende técnicas, intenta comprender lo que hace, por qué lo hace y cuál es la mejor forma de llegar a cumplir sus objetivos, se muestra confiado en sus capacidades, se siente en control de su juego sin esfuerzo suplementario para ello, disfruta. El grado de experiencia hace que se automaticen los movimientos hasta hacerlos casi inconscientes, tolerando mejor los niveles de activación altos, sin que el rendimiento se vea afectado, ahora bien… ¿Se cuidan estos aspectos en el perro?

…y ahora adquiero mi rol de: "mantenimiento"

Como persona con experiencia en el mundo del agility (creo que en 15 años a una le da tiempo a vivir y hacer cosas bien hechas y otras menos) me gustaría contribuir en la Educación Canina en Positivo, y ésta empieza reconociendo errores y teniendo conocimientos de lo que les hacemos vivir y sentir a nuestros perros.

Durante una de las últimas competiciones dejé de interesarme por el recorrido y me centré, exclusivamente, en interpretar las señales que lanzaban “a gritos” los perros antes, durante y después…

Me propuse hacer “Aprendizaje observacional” ya sabéis que es incentivo para repetir o no las conductas además que nos permiten discriminar los estímulos que recibimos.

Me quedé alucinada de los niveles de estrés tan inaceptables que se mueven en el agility actualmente, es curioso y preocupante a la vez puesto que el nivel de exigencia de las pistas es algo mayor (trayectorias contrarias en exceso) y los guías se ven en la necesidad de presionar aún más a sus perros para conseguir pasar los recorridos limpiamente con el mejor de los tiempos, generando más estrés que, en algunos casos, los animales no saben gestionar correctamente produciéndoles daños irreparables a todos los niveles.

Hay que considerar que si nosotros no estamos cualificados para reconocer las señales que nuestros perros nos mandan… ¿Cómo vamos a poder enseñarle y aprender nosotros mismos a gestionarlo? El enojo, la frustración, la angustia, etc., que sufren algunos agilitistas por los picos tan altos de estrés que padecen, lo paga el pobre perro que, además, ya tiene bastante con ocuparse de su gestión emocional. Esto, tan solo es una pequeña parte de las consecuencias, hay otros daños más profundos que sin darnos cuenta estamos provocando.

Nuestras facturas paguémoslas nosotros y no los perros. No sumemos estrés, restemos… ellos tienen tarea doble y es injusto.

El estrés crónico que padecen algunos ejemplares de agility en la que los síntomas se convierten en permanentes, al final, desencadena la enfermedad. A mí me da mucho que pensar todo esto… por qué se mueren los perros de agility tan jóvenes ? Son animales súper cuidados, alimentados con piensos excelentes, son estimulados mental y físicamente, otros realizan distintas actividades donde pueden ir liberando el estrés residual que se origina de cada sesión de adiestramiento, veterinario, etc., y aún con esto se nos van…

Lo más probable es que si uno busca información sobre estrés encuentre las respuestas a las señales que lanza su perro de forma continua. El sistema nervioso simpático es especialmente importante durante las situaciones de emergencia / alerta y se asocia con la respuesta de lucha o huida (recordar los puntos que hemos mencionado más arriba).

No conviene olvidar dos hechos: primero, cuanto antes se identifiquen – reconozcan las causas y los síntomas estresantes, antes se puede romper la cadena del estrés. Y segundo, cuanto antes y de forma constante se empleen las técnicas adecuadas, sobre todo de forma preventiva antes y más se desautomatizarán las conductas estresantes.

Ningún perro con problemas de conducta debería de practicar agility de alta competición, a más de uno y dos se lo he aconsejado en nuestros Seminarios de formación de Agility.

Si la disciplina perjudica a alguno de los miembros (guía-perro) lo mejor es tomarse un tiempo de calma y analizar las posibles causas, si puede haber relación directa entre el problema y la disciplina, lo más coherente es alejarse de ella.

Algunos errores que se cometen en agility se pueden evitar sencillamente aprendiendo a leer las señales de los perros.

He visto entrar a perros en pensamiento circular y no saber salir de él, incluso bloquearse y sus guías seguir insistiendo con tonos emocionales cada vez más fuertes.

Trabajar a través de ensayo y error no solo es muy repetitivo y cansado para el animal, además un exceso en el tiempo de entrenamiento puede perjudicarnos en la vinculación afectiva, dejarlo en un punto de progreso es crear una estupenda imagen mental para la vuelta.

Lo ideal sería que uno pudiera decir… bien, detecto los síntomas estresantes y sé lo que tengo que hacer, también se leer las señales de mi perro y tengo claro cómo debo actuar.

Cuanto más conozca la persona sobre la dinámica del estrés, mejor reconocerá los síntomas que sus perros pueden mostrar en determinadas situaciones y actuar en consecuencia.

Podríamos decir que hay varias formas de trabajar el estrés competitivo: controlando los estímulos ambientales, el nivel de activación (que es el proceso que desemboca en alerta) y/o los pensamientos negativos.

Los estímulos ambientales no se trata tanto de controlar cada situación como de saber manejar adecuadamente las interpretaciones que se pueden hacer de ellas: evitar los castigos, aumentar los refuerzos, ampliar información sobre cualquier aspecto, más comunicación, reduciendo la respuestas únicamente generadas a partir de los resultados, etc.,
El nivel de activación surge, generalmente, porque se asocia a algún estímulo externo en concreto (ladridos, megafonía, más personas, sobresalto,…), más tarde surge el estrés al unirlo a pensamientos negativos.
Los pensamientos negativos son lo primero que surge tras la situación estimulante. Y cambiar esa forma de conferencia interna negativa se convierte en el primer paso para controlar el estrés. Es de notable importancia los pensamientos en cualquier actividad deportiva, ya que tal como pensamos, así sentimos y así actuamos.

- Estímulos ambientales --> activación --> pensamientos negativos --> estrés
- Estímulos ambientales --> pensamientos negativos --> alerta --> estrés

Además representan la primera parte de una cadena que va gradualmente deteriorando el rendimiento individual. A un primer pensamiento negativo seguido de un estado de alerta y síntomas de estrés le puede seguir otro pensamiento negativo… y así sucesivamente.

Si aunamos esta información nuestra con la que muy gustosamente nos brinda nuestro perro, tenemos la combinación perfecta para disfrutar sanamente de una actividad tan placentera como es el Agility.

No debemos olvidar que es la ética y no la técnica la que debe permanecer en el tiempo, lo que mantiene a una persona en la cima no son los años que lleve practicando, es la evolución que ha tenido durante esos años. Ningún resultado, por grande que sea, soporta muchas estaciones, es imposible mantenerlo en el tiempo, hoy es uno, mañana otro, y lo que queda es la esencia, lo natural, lo educativo, el resto llega pronto al olvido.

En esa prueba vi perros con la cabeza muy estable, que gestionaban muy bien el estrés fuera y dentro de la pista, bonitos binomios que nos hicieron disfrutar y aprender una vez más. Sigue siendo una pasada ver animales tan atentos y concentrados, con capacidad de resolución y con gran motivación interna.

Desde nuestro blog de “Habilidades Caninas” os animamos a que sintáis el beneficio de practicar una disciplina tan hermosa, tan rica en matices, pero hacerlo desde el respeto al perro que es quién nos permite vivir la experiencia.

Aprendamos a trabajar ejercicios de captura de “calma”, todos nos sentiremos recompensados.

Por ellos, por nosotros "Quiero ser el verbo puedo”

Pere Saavedra

Habilidades Caninas

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